Los números rojos en la cuenta de crédito
El control permanente del saldo de la cuenta de crédito y un seguimiento de las operaciones son fundamentales para evitar descubiertos.

El control permanente del saldo de la cuenta de crédito y un seguimiento de las operaciones son fundamentales para evitar descubiertos.
Mario Cantalapiedra - Economista
La cuenta de crédito, o póliza de crédito, como se conoce comúnmente entre empresas y bancos, es un producto financiero ampliamente utilizado por compañías de todo tipo, especialmente por pequeñas y medianas empresas. Este producto permite a las empresas disponer de una cantidad de dinero durante un período de tiempo determinado, a cambio del cobro de intereses y comisiones. Durante el plazo acordado con la entidad financiera, la empresa puede hacer uso o no del crédito según su conveniencia, siendo un instrumento diseñado para financiar desfases de tesorería.
Un aspecto fundamental a controlar en la cuenta de crédito es la aparición de descubiertos. Estos ocurren cuando se excede el límite de dinero concedido, lo cual puede acarrear la aplicación de intereses por descubierto, generalmente a un tipo elevado, así como el cobro de una comisión por exceso sobre el mayor saldo excedido durante el período correspondiente. En estos casos, siempre que el descubierto sea puntual y la relación con la entidad financiera sea buena, existe la posibilidad de negociar la no penalización por el descubierto o la reducción de su coste total, especialmente si se avisa con antelación al banco de que se “entra en números rojos”.
En ocasiones, las entidades financieras adelantan el período de liquidación de intereses cuando se produce un descubierto. Esto debe quedar claramente especificado en el contrato de apertura del crédito para evitar sorpresas desagradables. También es importante saber si la comisión por exceso se aplicará sobre fecha contable o fecha valor. Aunque el Banco de España obliga a que el cálculo se realice sobre fecha contable en el caso de las cuentas corrientes, no establece una regulación específica para las de crédito. No obstante, es habitual que los bancos utilicen la fecha contable para el cálculo.
El control permanente de la posición de la cuenta, y el seguimiento de la evolución de cargos y abonos son cruciales. El descubierto puede no deberse únicamente a tensiones de liquidez de la empresa, sino también a errores de de la entidad financiera, como el no abono correcto de un cheque. Detectar y comunicar cualquier irregularidad al banco puede evitar problemas mayores.
La acumulación de descubiertos también puede ser un factor determinante en la política de algunas entidades financieras de no renovar las pólizas de crédito a vencimiento, optando por transformarlas en préstamos a largo plazo. Esta decisión se toma con frecuencia cuando el banco considera que la empresa no está utilizando adecuadamente el crédito y existe un riesgo significativo de impago. Para la entidad financiera, además de la posible mejora de sus ingresos, convertir la póliza en un préstamo reduce el riesgo, ya que los pagos de la empresa se vuelven más frecuentes y estructurados. Sin embargo, la empresa pierde la flexibilidad que ofrece el crédito y se enfrenta a la transformación de un producto diseñado para cubrir desfases de tesorería en uno de financiación a largo plazo, lo que puede llegar a generar el desequilibrio de sus flujos financieros.